Yendo de camino hacia una reunión me topé con él. Estaba en mitad de una calle peatonal. Al principio me sorprendió mucho, ¿qué hacía un semáforo ahí, si no era necesario? La respuesta estaba en una pequeña placa que hay situada a su lado: se trataba nada más y nada menos que del primer semáforo que se colocó en Alicante. El Ayuntamiento decidió recuperarlo como elemento decorativo el 21 de septiembre de 2013, y ahora forma parte de la colección de curiosidades de la ciudad.

El primer semáforo de Alicante
Primer semáforo de Alicante

Si echamos la vista hacia atrás, nos encontramos con que el primer semáforo de la historia se colocó en Londres —como no podía ser de otra forma—, en el año 1868. Su funcionamiento era controlado de forma manual por un policía y utilizaba gas para encender sus luces. Como resultado de esto, el artilugio acabó explotando dos meses después de su instalación, en enero de 1869, con un trágico resultado tanto para él como para el agente que lo manejaba.

En España, el primer semáforo se instaló en Madrid en el año 1926 y controlaba el tráfico entre la Calle Alcalá y la Gran Vía. Y más de treinta años después, concretamente el 26 de marzo de 1958, se colocó nuestro primer semáforo alicantino. Cabe destacar que en aquel entonces no se confiaba mucho en su utilidad —ya que se instaló “a prueba”—, y su cometido era el de controlar el tráfico entre la Avenida de Alfonso el Sabio y las calles Castaños y Capitán Segarra, por las que circulaban alrededor de 1.000 coches a diario.

Actualmente podréis encontrarlo en funcionamiento —sólo durante algunas horas— en la Calle Teniente Álvarez Soto, junto al Museo de Hogueras.

Fuentes consultadas para la elaboración del artículo:

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