Balnearios el postiguet
Detalle de la exposición

Desde el pasado 2 de julio y hasta el próximo 30 de noviembre, si pasas por delante del Archivo Municipal de Alicante podrás contemplar su exposición “Balnearios, bañistas y el verano en la playa del Postiguet. La muestra se halla instalada en los ventanales del Archivo, por lo que no está sujeta a ningún horario y tampoco es necesaria entrada: puedes disfrutar de este pedazo de nuestra historia en cualquier momento.

Este viaje en el tiempo nos muestra instantáneas tomadas por fotógrafos de renombre de la época, como Francisco Sánchez o Eugenio Bañón, que reflejan cómo eran los veranos en la playa urbana de Alicante hace más de cien años.

Los orígenes de la playa del Postiguet, lugar en el que se asentaban los balnearios, se remontan a una pequeña abertura en la muralla de la ciudad que discurría desde el Paseíto de Ramiro hasta la Puerta del Mar. Su función era la de facilitar a los vecinos y a los pescadores del Raval Roig la comunicación con el puerto.

A pesar de que el primer balneario del que se tiene constancia data de 1832, su expansión no tuvo lugar hasta 1858. En su viaje inaugural de la línea ferroviaria que conectaba Madrid con Alicante, la reina Isabel II concedió el permiso para derribar la muralla, lo que transformó por completo la fachada litoral de la ciudad. Pronto comenzarían a llegar los primeros turistas a bordo de los denominados trenes botijo —precursores del actual AVE—, los cuales recibían ese nombre porque los viajeros siempre llevaban consigo un botijo con agua fresca para combatir el calor a lo largo del trayecto.

Balneario Madrid
El balneario Madrid anunciándose en 1933, Alicante Gráfico

Con la nueva apertura al mar, también comenzó la proliferación de los balnearios. Neptuno, La Alianza, Diana, Las Delicias, eran algunos de los nombres de las populares casas de baños a las que los turistas acudían para alojarse y disfrutar de sus días en la playa. Gracias a la crónica que envió un turista inglés al diario Times, sabemos que el bullicio comenzaba desde bien temprano, que para acceder al baño existía una separación entre zona para hombres y zona para mujeres, o, que tras la comida, todo el mundo aprovechaba para descansar y echarse la siesta.

Los balnearios mantuvieron todo su esplendor hasta 1938, cuando varias bombas los destruyeron, reduciéndolos a simples pilares de madera sobre la playa. Sólamente dos de ellos volvieron a resurgir de sus cenizas: La Alianza y La Alambra. Ambos continuaron en funcionamiento hasta 1969, año en el que fueron expropiados por el Ayuntamiento debido a las remodelaciones de la zona.

Fuentes consultadas:

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