Tranvía de 1923
Catenaria del tranvía eléctrico de 1923 en el Panteón  de Quijano

A estas alturas seguro que ya conocéis perfectamente el tranvía de Alicante. De hecho, probablemente lo hayáis usado en más de una ocasión. Esta semana se han publicado los datos de utilización de junio, y los resultados baten el récord del servicio: más de un millón de personas han viajado en TRAM en solo un mes. Pero, ¿sabíais que la ciudad de Alicante ya tenía tranvías en el siglo XIX? Si queréis conocer su historia, seguid leyendo.

El tranvía fue inventado en 1775 por el inglés John Outram. Sin embargo, su implantación como medio de transporte urbano no tendría lugar hasta 1832, cuando la ciudad de Nueva York inauguró su primera línea gracias al constructor Jonhn Stephenson. Estos vehículos ya circulaban a través de rieles, pero no empleaban la electricidad, sino que eran tirados por caballos o mulas, y por ello recibían el nombre de tranvías de tracción de sangre.

En España, el primer tranvía (de tracción animal) se instaló en Madrid en 1871. Y, en 1893 se inauguró en Alicante la primera línea de transporte de este tipo. El 13 de julio de ese año se abrió la ruta, que recorría el camino entre el Paseíto de Ramiro y la Plaza de Navarro Rodrigo. Constaba de dos tipos de coche: uno cerrado para invierno y otro de tipo jardinera para verano. Si queréis haceros una idea de su aspecto, aquí podéis ver una imagen.

En 1888 se creó la primera línea de tranvía electrificado del mundo, gracias a norteamericano Frank Sprague, que modernizó red de Richmond, en Virgina (Estados Unidos). Este avance no tardó en llegar a España, y en 1896 Bilbao instaló la primera línea eléctrica de tranvías. Sin embargo, la ciudad de Alicante aún tardaría varias décadas en adoptar este sistema. Antes de eso, se implantó el tranvía de tracción a vapor, a la vez que se inauguraban las líneas que conectaban la capital con Muchamiel (1902), Elche y Crevillente (1905) y San Vicente del Raspeig (1906). De hecho, los tranvías de vapor aún convivían con los de tracción animal.

En 1923 se inició por fin la electrificación de las líneas, lo que hizo que este transporte fuera el protagonista durante la primera mitad del siglo XX: desde jóvenes hasta ancianos, pasando por trabajadores y estudiantes,  todos utilizaban este medio en sus desplazamientos cotidianos. Todo el mundo iba en tranvía.

Durante los años veinte y treinta se llevó a cabo la ampliación de la red. Se abrieron líneas al barrio de Las Carolinas, a Alfonso El Sabio, Florida-Portazgo, San Blas y Pla-Hospital. El punto álgido de la utilización de este servicio llegó durante los primeros años de la posguerra: en 1948 la red alcanzó la impresionante cifra de 16.233.733 viajeros. Sin embargo, su declive estaba próximo. La aparición del automóvil y de los primeros autobuses, que no dependían de toma eléctrica, supuso el fin del tranvía. El 14 de noviembre de 1969 se cerraron las últimas líneas existentes: Benalúa y Pla-Hospital.

Pero, treinta años después, el 17 de marzo de 1999, el tranvía volvió a nuestra ciudad. Fue entonces cuando se inauguró la primera línea experimental del nuevo y renovado servicio, que cubría el trayecto entre Plaza del Mar y la Albufereta. En agosto de 2003, la línea se amplió hasta El Campello, y así hasta nuestros días, en los que hemos superado el millón de pasajeros por mes y un servicio que conecta de nuevo la capital con otros núcleos de población como San Vicente del Raspeig o Benidorm.

En el año 2013, la Concejalía de Imagen Urbana de Alicante decidió rendir homenaje al mítico tranvía de 1923, por lo que se dispuso la revalorización de dos de los postes eléctricos de esa época. Uno se halla en el Panteón de Quijano, y el otro en Benito Pérez Galdós. Ambos se han pintado y cuentan con un cartel que narra su historia a todos los visitantes y curiosos que quieran conocer el pasado de este medio de transporte.

Fuentes consultadas:

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