Hoy viajamos al pasado para conocer un capítulo de la historia de Alicante que tuvo lugar entre enero y marzo de 1844. Se trata de la Rebelión de Boné, un levantamiento contra el gobierno moderado de González Bravo liderada por Pantaleón Boné. Esta sublevación estaba formada por ciudadanos liberales progresistas, que no encontraban en el actual gobierno el verdadero cambio social y político al que aspiraban.

El comienzo de la rebelión

A principios de 1844 Boné, jefe militar de la revolución, estableció contacto en Alicante con los conspiradores, entre los que se encontraban Félix Garrido, secretario del Gobierno Político, y Manuel Carreras, jefe de la Milicia. Con el pretexto de perseguir el contrabando, un problema muy habitual en todo el litoral Mediterráneo, Boné se dirigió desde Valencia hasta Alicante con un pequeño ejército de carabineros. Una vez en Alicante, entre el 24 y el 28 de enero, se ultiman los planes de la revolución, que consistían en adueñarse del Castillo de Santa Bárbara. El día 28 de enero, los carabineros ocupan por sorpresa la fortaleza, hacen prisionero al gobernador, Fernando Lanzarote, y toman como puntos de defensa el Castillo de Santa Bárbara, el Castillo de San Fernando y el Baluarte de San Carlos.

Al principio, el levantamiento cuenta con poca resistencia, sobre todo por el efecto sorpresa con el que se ejecuta. El mismo día 28, la Junta Provisional de Gobierno, presidida por Boné, elabora una proclama en la que denuncia los problemas que estaba causado el gobierno actual con su mala gestión. La lectura de este texto se gana la aprobación general, tanto de la población como de gran parte de las tropas que guarnecían la ciudad, que confraternizan con los sublevados.

Castillo de Santa Bárbara
Imagen del Castillo de Santa Bárbara

La extensión del movimiento

Una vez tomada Alicante, la intención de los jefes del levantamiento era llevar el movimiento a otras localidades. En Alcoy las tropas de Boné sitiaron la ciudad, pero no se produjo ningún enfrentamiento. En Elche, la columna expedicionaria enviada desde Alicante fue rápidamente rechazada por otra columna enviada por José Brú. En Orihuela, el levantamiento tampoco consigue triunfar. Sin embargo, sí que encontraron apoyo en Villajoyosa, Petrel y Monóvar, así como en Cartagena y en Murcia. Además, se produjeron movimientos simpatizantes en Valencia, Lorca, Xàtiva, Canals y Ontinyent.

La reacción del Gobierno 

El Gobierno central pronto toma medidas represoras de gran envergadura, lo que hace pensar que temía una insurrección generalizada de todo el país. El Ministro de Gobernación, Peña Florida, impone la censura a proclamas o a cualquier noticia que induzca a desobedecer las leyes, y advierte de que quien contradiga este mandato será juzgado como conspirador. Por su parte, el Ministro de Hacienda ordena a todas las autoridades provinciales que procuren fondos y carabineros a la autoridad militar, y que se mantenga la tranquilidad pública a toda costa.

En cuanto a las acciones militares, el Gobierno envía al capitán general de Valencia, Federico Roncali, y le da plenos poderes para actuar contra los sublevados. Roncali llegó a Alcoy el 5 de febrero, y a Alicante el día 7, estableciendo su cuartel general en Muchamiel. A Roncali se le une Pardo, comandante general de Murcia, que se establece en San Vicente del Raspeig. Desde ese momento comienza el sitio de la ciudad de Alicante, tanto por tierra como por mar.

El fin de la revolución

El 5 de febrero se produce un enfrentamiento entre Elda y Petrel, en el que las tropas de Pardo salien victoriosas y toman como prisioneros a hombres importantes de Boné: el teniente coronel, Capitán D. Ildefonso Basalio, el comandante, Capitán D. José Mena, el capitán, Teniente D. Luis Gil, el comandante, Teniente D. Pío Pérez y los tenientes, Subteniente D. Juan Gómez, Subteniente D. Luis Molina y Subteniente D. Arcadio Blanco, que fueron fusilados el 14 de marzo en la tapia del Panteón de los Guijarro de Villafranqueza.

El sitio al que Roncali somete a Alicante entre el 13 de febrero —día en que se completa el bloqueo— y el 5 de marzo, va minando la moral de los revolucionarios y de la población general, que sufren constantes bombardeos y carencia de alimentos y de recursos. Además de todo esto, Roncali cuenta con la ayuda del traidor Juan Martín “El Empecinado”, íntimo amigo de Pantaleón Boné, quien cortó las comunicaciones con el castillo y negoció a sus espaldas la entrega de la ciudad.

Finalmente, la revolución queda sofocada. El 8 de marzo se ejecuta en el Malecón —lo que hoy conocemos como Explanada— a Pantaleón Boné junto a 23 de sus compañeros. Y los fusilamientos continúan el día 12 de marzo en Cocentaina, el 13 de marzo en Monforte y el día 15 de marzo de nuevo en Alicante. Las víctimas de estas ejecuciones pasaron a conocerse como los “mártires de la libertad”.

Explanada de Alicante
Explanada de Alicante

¿Qué queda hoy en día de este episodio?

Actualmente, podemos encontrar una placa conmemorativa en la Explanada en el lugar en el que Boné y sus compañeros fueron fusilados. Además, en el Ayuntamiento de Alicante existe un cuadro de autor anónimo que representa este episodio. Por su parte, Villafranqueza celebra una procesión cívica en febrero, cuyo recorrido comienza en la Plaza de la Constitución y finaliza en el Panteón de los Guijarro, donde fueron ejecutados los prisioneros de Elda.

Sin embargo, hubo otros elementos conmemorativos de los Mártires de la Libertad que fueron eliminados tras la Guerra Civil. Se trata del Monumento a los Mártires de la Libertad del escultor Bañuls, que fue desmontado en 1941, y las calles en honor a Pantaleón Boné, el Ocho de Marzo y el Paseo de los Mártires de la Libertad, cuyos nombres fueron sustituidos por José Martínez de Velasco, José Serra Lobet y Explanada de España respectivamente.

FUENTES

  • Díaz Marín, P.; Fernández Cabello, J.A.: Los Mártires de la Libertad (La revolución de 1844 en Alicante). Ed. Instituto de Cultura “Juan Gil-Albert”. Alicante, 1992.
  • Rebelión de Boné en Wikipedia

IMÁGENES

  • Panteón de los Guijarro en Villafranqueza
  • Vista lateral del Castillo de Santa Bárbara
  • Vista de la Explanada de Alicante
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